sábado, 12 de agosto de 2017

Me ahogo

Uno de mis mayores defectos es sin duda que soy una piedra callada e introvertida, pero al mismo tiempo, también lo es el hecho de que en ciertas ocasiones no soy capaz de cerrar mi maldita bocaza. No me refiero a contar un secreto o a hablar de más cuando se trata de reuniones sociales. Es más bien ese tipo de comentarios que pueden iniciar una guerra civil porque los he hecho sin tacto, sin pensar, o incluso pensando demasiado en cuál sería la forma correcta de herir a la otra persona.

No es algo escondido el hecho de que no vivo en una familia perfecta, pero a veces el peso me supera y una olla a presión tiene que expulsar la ira por alguna parte. No es enfado, es frustración. No puedo más cargando el peso de las responsabilidades que en mi cuerpo de adulta novata no aguantan tanto como se desearía.

De verdad que intento ser perfecta y hacer las cosas bien, pero aún a pesar de que creo, no, afirmo con seguridad, que el universo me habla y me envía señales, soy incapaz de encontrar el camino para salir airosa de aquí.

Airosa o, por lo menos, sin lágrimas.


Fotografía: tumblr

No hay comentarios:

Publicar un comentario