La verdad, tengo un problema.
No es un problema típicamente grave como que a uno lo despidan del trabajo o que se rompa una pierna. Pero la verdad es que siempre he sido muy melodramática y me gusta ponerme una corona cada vez que hablo de algo que me preocupa.
El que lleva siendo mi novio un tiempo indefinido (n o v i o, con todas las letras, increíble, un novio que no-vio lo que se le venía encima en cuanto me puso la etiqueta formal de pareja estable) quiere por todos los medios presentarme a sus amigos. No esa algo extraño y en otra época de mi vida lo habría agradecido enormemente, pues sacarme del anonimato es otra de esas formas modernas de decir "te quiero". Pero una vez los tuve frente a frente y la experiencia no fue del todo buena.
No los conozco a todos pero lo que sé de la mayoría termina en una cosa: no les caigo bien. Ya sea por fantasmas de relaciones pasadas o porque soy una introvertida con un sentido del humor bastante raro.
En fin, que quiere llevarme al cine, a conciertos, de fiesta, etc. con una colección de personajes cuya conversación conmigo se reduce a miradas que juzgan y a comentarios afilados. Que seguramente sean unas personas maravillosas, pero no sé si estoy preparada para descubrirlo.
Seguiremos informando, y si esta noche me atrevo a ponerme un vestido y salir con ellos, al menos averiguaré si son la clase de personas con las que no me importa tomarme un daikiri.

Fotografía: tumblr
No hay comentarios:
Publicar un comentario