- La escojo a ella. He tomado una decisión. Es lo que querías, ¿no estás orgullosa?
- Sí, has tomado una decisión. Y te voy a decir lo que conlleva: ya no podrás acudir corriendo a mí. Ni con tus problemas, ni por amor, ni por necesidad. Ni tristeza o enfado, ni siquiera cuando tengas ropa sucia y no te toque lavarla. Nunca más podrás acudir a mí. Nunca.

No hay comentarios:
Publicar un comentario